Almorzar en Santiago está de moda

Colegas de oficina o amigos. Padres e hijos. Millennials o abuelitas. Obreros o funcionarios. Amigas o amigos. ¡Todos almorzamos! Quizás más tarde o quizás más temprano, pero entre 12 y 3 pm, vaya usted a buscar mesa sin apuro en no importa qué café, fuente de soda o restaurante de Chile, y se verá en serios problemas.

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Y aunque esta verdad parece obvia, diría que hasta hace muy poco tiempo, los cocineros y los lugares de más refinada cocina en Santiago no se “rebajaban” a preparar platos de almuerzo. Todos estaban metidos sacando cenas de tiempos, platos de degustación, clandestinas o intentando brillar en las noches. Pero, como yo digo, el desafío está en los almuerzos: Significa tener que parar la olla día a día, día a día, con un comensal que puede ser tan fácil como complejo: aquel que tiene hambre, poco tiempo, poca plata; que puede ser tu cliente habitual, o no volver a visitarte más aunque le quedes a media cuadra de su oficina. Lo acoges, lo mimas, lo alimentas como en casa, o lo pierdes. ¿Innovar? Sí, pero no tanto. ¿Demorarte mucho en servir? Imperdonable. ¿Carero? Te gana el de al lado. El desafío, como ven, es absoluto.

Algunos de los que entendieron este desafío fueron Salvador Cocina y Café  en pleno centro de Santiago (que aunque no lo pongo en esta lista, es un referente) y 99 99 Restaurante en Andrés de Fuenzalida #99, Providencia. Desde que abrió hace unos 3 años, el 99 ha ofrecido almuerzos de lunes a viernes; y no solo da buenos precios si no que no decae en su convicción de alimentarnos y hacernos felices: trae productos frescos, de la geografía chilena toda y, más encima, hiper creativos en sus preparaciones y presentaciones.

A condición de almuerzo

Caseros: Por que en lugar de ir a casa, por tiempo, te ves obligado a quedarte cerca de la oficina, entonces quieres algo que te recuerde la casa…aunque esa casa esté muy lejos, o sea la casa de la mamá, de la abuelita. Comida casera, ni más ni menos.

Buen precio: Puro marketing…Desde el $9.900 que se puede encontrar en Nueva Costanera, hasta los $3.500 del Barrio Italia o La Vega. Con el precio no se juega ya que para muchos es un ítem que deberás costear de tu bolsillo, al menos de lunes a viernes, y eso impacta en los bolsillos.

Cantidades medidas: Significa que el almuerzo es una pausa pues regresas al trabajo y no quieres ni puedes dormirte la siesta, por muy sana que sea, encima del escritorio. ¡Aunque trabajes en Google!

IMG_4665Foto: Restaurant Quijote (sucursal calle Nueva York – Santiago Centro). Originario de Concepción.

Así es que, caminando por aquí y allá, me he encontrado con unas opciones de almuerzo súper ricas y novedosas. En algunos casos son tradicionales y “de toda la vida”, en otras son nuevos locales que, sí, le han dado protagonismo al almuerzo. Como sea, intégrelos a su gps personal.

La lista de hoy: Santiago Centro – Providencia – Vitacura 

Warú – Santa Lucía – Santiago Centro

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Santa Lucía #168. Santiago Centro. Metro: Santa Lucía o Bellas Artes.

Warú tiene lo suyo. Abrió en marzo de 2016 y está casi escondido pero solo hay que subir la escalera de acceso a un hostal, en calle Santa Lucía, frente al cerro, para llegar a este comedor. Abren de lunes a viernes de 12 a 15:30 y cada día publican el menú en Facebook. Así, a un precio de $5.990 –  más alguno de los jugos naturales que preparan ahí mismo por $2700 – cada quien se arma su almuerzo sano y liviano. El mismo menú está vigente una semana, con 3 opciones de entradas, fondos y postres, y a la semana siguiente, todo cambia.

En un registro completamente distinto a lo que le pueden probar en la sanguchería Capicúa, el mismo chef Luis Garay, aquí en Warú tiene como objetivo cocinar sin dejar (casi) desperdicios y lo más cerca posible de la tierra. Por eso en sus platos y jugos detox se encontrarán principalmente con frutas y verduras, utilizando desde las hojas, los brotes y los tallos, así como básicamente productos de temporada. ¡No se asusten! Su búsqueda de sustentabilidad no está reñida de sabor, y los menús son tan sabrosos como un guiso de coliflor con tocino, crema de zapallo con curry o una ensalada tibia de hongos escabechados. La idea es alimentar de forma liviana para que los comensales vuelvan a sus rutinas con energías renovadas, así es que no se olvidan de una reineta, ñoquis, jurel, una buena opción de legumbres o súperalimentos como burgol, quinoa, falafel …no hay límites en Warú. Puede ser una perfecta opción para aquel almuerzo con el amigo vegano o celiaco, y que usted sea carnívoro. Aquí abajo verán, de muestra, mi postre que consistió en un tofu con helado de yogurt y frutos rojos pero había otros más calientitos como una camita de quinoa con plátano y chocolate. ¿Se tentó? Warú es el llamado de la tierra…esa a la que todos queremos volver.

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Dolce & Salato – Plaza Las Lilas – Providencia

Eliodoro Yáñez #2820. Esquina Juan de Dios Vial – Providencia.

¡Sorpresa! Fui por un café y salí almorzando un sánguche de pescado frito con ensalada chilena. Después volví por una sopita otoñal. Y así, he ido sola y he ido acompañada. He ido apurada y con calma y resulta que hasta el café – que es Illy – está muy pero muy bien en Dolce &Salato. Parece ser un “café de barrio” pero sus platos aspiran a mucho más. O quizás es que están redefiniendo lo que era para uno la tan monótona cocina de café, porque en Dolce y Salato abres la carta y te encuentras con buena variedad de pizzas (son imbatibles entre las mesas familiares); con sus porotos con riendas (más del gusto masculino); lentejas con longaniza y huevo duro; o zapallitos italianos rellenos de carne mechada.

La carta se adapta a las estaciones, ya que en marzo probé pastel de choclo pero como ahora es invierno, prepárense a cucharear sopas, charquicanes y guisos. Eso sí, el pancito con pebre no falla.

La invitación queda hecha para los vecinos de Plaza Las Lilas (que de seguro ya lo conocen bien), Providencia y cualquiera que ande cerca de Metro Colón.

Mulato – Lastarria – Santiago Centro

José Victorino Lastarria #307. Abierto todos los días.

Mulato podría quedarse tranquilo como restaurant de turistas. Pero Mulato es para todos. Quizás el nombre le venga bien por la mezcla que se da entre el público mulato-internacional-callejero conformado por oficinistas del barrio Lastarria, turistas de ocasión, paseantes de fin de semana, familias, amigas de cumpleaños de día viernes…las escenas nunca son las mismas pero la mezcla siempre está y es parte del sabor “mulato”. Como las famosas empanadas fritas de carne mechada que por más que la carta se adapte a las estaciones y a lo que el mercado provea, siempre están al pie de hambrientos. Mulato es así de fiel: una cocina fiel al clima, a las estaciones y a su chef y dueño Cristian Correa, el mismo que cuida el huerto que, si se fijan, existe en la parte trasera del restaurante.

Ese mimo y cuidado está en cada plato de la carta, desde el ceviche o una nueva crema de almejas que aquí se llama Milcao; una merluza austral servida con quinoa roja y blanca con crema huacatay, hasta ese plato que impacta desde el nombre “Los 3 chanchitos”… Y dice así: una costilla confitada, un trozo de arrollado con ajo chilote asado y solomillo relleno de ciruela, todo acompañado de chuchoca de la abuelita y vegetales.

Yo los invito a compartir. Porque sea almuerzo, excusa sibarita, cumpleaños, happy hour o atracón de hambre, estos platos en solitario no sabrían igual. Para los que andan en la onda más liviana, por $7200, la carta del menú siempre empieza por una cremita de legumbres o verduras de esas reponedoras, incluye una copa de vino, agua o bebida; y por ahí sigue por unos espaguettis al pesto, albóndigas, fritos de pescado con ensalada o solomillo y así como quien no sabe que pasó la hora, llegamos hasta el postre que puede ser una leche asada casera. Por cierto, el pan, ojo, también es hecho en casa. Yo, a modo de confesión y como vecina del barrio, ya soy una mulata.

Mulato calle

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La Misión – Nueva Costanera – Vitacura

Nueva Costanera #3969  (casi esquina Espoz). Desde 12:30. Domingo cerrado.

Vas y regresas. Aunque no seas de Vitacura, por favor, anota como un deber, ir a La Misión. He ido ya 3 veces y salgo feliz e impresionada. Mis amigas hasta me han llamado para “alertarme” de que han encontrado un lugar maravilloso, que han comida exquisito y es La Misión, ubicada en la misma casa donde por años estuvo Puerto Fuy. O sea que parece que la voz ya se regó. Yo feliz pues entonces estas líneas no las escribo sola.

Empiezo por el exterior: Al ojo, los platos de este restaurante y wine bar resultan evolucionados y sofisticados, pero una vez que llegan a la mesa son honestos, de esos que puedes cucharear a placer y al mismo tiempo son hermosos. Pequeñas explosiones salvajes de técnica francesa y sabores chilenos, internacionales, sabores vividos. Hay un arte en el lugar que ocupa la carne, el tallo, la raíz o el color. Hay un arte hasta en cómo te sirven la sopa. Traduzcan esto: Lo que ves, es lo que comes; así de simple; pero hay un “savoir faire” indudable.

Mi último almuerzo fue una crema de coliflor con un huevo onsen, o también llamado “perfecto” por su técnica japonesa . Y ahí estaba el huevo, la coliflor, toques de hongos de la estación, brotes…¿Cómo no amar esta comida? De segundo, pedí el salmón que, en el papel, mencionaba prolongadas técnicas de cocción a bajas temperaturas con una pastelera de choclo, unos toques de cebollín por allí y allá…y era finalmente un noble salmón “al vapor” tan, tan sublime que se demigajaba al toque del tenedor. Fíjense bien en los encurtidos, el pan y la charcutería pues todo se hace en casa y en estos detalles se nota. (En realidad todo lo hacen aquí mismo…todo, todo)  y eso, gracias al chef francés Jonathan Michel. También hay un arte en elegir alguno de los cientos de vinos de la carta, ya que La Misión se caracteriza por tener vinos de todo el mundo. Todo el mundo en una copa de degustación (más pequeña) o normal. Mi recomendación para el salmón es un Chardonnay Aquitania, Sol de Sol, de Malleco (jamás lo hubiera imaginado). Quedó gratamente impreso en mi boca.

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Entonces, a un precio de $9.990 puedes elegir entre Entrada + fondo o Fondo + postre, más una copa de vino o bebida. Y también existe la opción de tomar los 3 platos, más café, por $14.500.- El horario de almuerzo es de las 13 a las 16 hrs. ¿Qué podrías encontrarte? Velouté de tomate al curry y cremoso de mozzarella; Parpadelle con cremoso de camarones y brocheta de camarones, una punta paleta con polenta cremosa; una fish & chips; de postre un tiramisú o leche asada con chocolate blanco.

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Así es que desde el plato de gres, desde las opciones de copa de degustación, todo está aprobado en La Misión.

Café Bovary – Barrio Italia – Providencia 

 

Julio Prado # 1242.  (calles de referencia, Los Jesuitas y Santa Isabel). Domingo cerrado.

Bovary es el nombre de la conocida novela de Gustav Flaubert. Bovary era una madame hastiada de su vida y de su matrimonio que termina trágicamente su existencia. Pero dejen las lágrimas en la literatura pues para los santiaguinos es sobre todo el nombre de una muy buena pastelería familiar del barrio Italia, nacida hace unos 15 años, y que se llama Café Bovary. Ya era conocidísima por sus tortas de alfajor – manjar blanco; y la Amor, de fina hojarasca con manjar blanco, crema y frambuesa, pero hoy es Ela y Vicente, una joven pareja de cocinero y repostera originarios de Viña del Mar, quienes nos abren la puerta a la hora del almuerzo.

 

20170407_152052Este pollo es de “granja”, no de avícola masiva, y en su carne, mire, se nota la diferencia.

Los almuerzos ofrecen 2 opciones de fondo, cuyos precios pueden variar entre $4400 y $5000, y a eso agréguele un bebestible, unos tecitos caseros o lo que quieran tomar. Al final, la cuenta no sale más allá de 6500 pesos. Y además, siempre hay disponibles 2 ensaladas como César y Peras o, la opción de los sánguches de la casa, con todo pero todo hecho aquí: vegetariano con berenjenas/tomate y mermelada de cebolla; de pastrami o de salmón ahumado. El valor del menú es súper conveniente para el barrio, para los vecinos y para una cocina que parece tranquila, pero transmite pasión, búsqueda y cierta nostalgia de sabores. ¡Imagínense que hasta codorniz han hecho este otoño! Wow! Hoy, que escribo estas líneas, por ejemplo, tienen un dumpling de topinambur o gohan (esa versión de sushi sin armar servido en un cuenco) de salmón y bonito.

El día que fuimos, en el pollo de granja que pedí con polenta, por ejemplo, el ketchup era natural y lo cierto es que aunque no soy de sabores muy dulces ni agridulces, no podías dejar de cucharear. En otra mesa vi unos ñoquis caseros y otro día vi tomaticán con papas. A mi lado había un solitario comensal, más allá 3 cuarentitantos resolviendo la política más dispersa que iba entre Trump y Guillier, pasando por la CEP y el partido de la Roja. Yo entretenidísima con mi polenta, mi pan hecho en casa (que pronto venderán) y esta especie de radio de fondo de conversaciones dispersas. Para golosear, nos pedimos – era inevitable – un “trocito” de la torta Amor que lleva hojarasca manjar blanco-crema y frambuesa. Otro tecito, por supuesto, y a retomar la bicicleta que, a falta de bicicleteros, tuve que dejar anclada en el árbol de la esquina del Bovary. Para saber el menú del día, deben seguir o visitar su FanPage de Facebook donde, entre 12:00 y 12:30 lo publican. De verdad, Bovary les entrará en el corazón. Y cuando regresen, quizás me vean en una mesa escribiendo desde mi celular.

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Margó – Parque Arauco – Margo.cl – contacto@margo.cl

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Abrió a fines del 2016 en el piso llamado “de lujo” del Mall Parque Arauco y es excelente. Aunque me sigue gustando el vecino Caffé Armani, el Margó es más relajado. Hay de todo, desde ensaladas (lo más débil de su carta), hasta pescados y mariscos bien tratados, y carnes muy bien hechas. Hay mesas de a 2, mesas tan largas como la buena sobremesa; hay luz natural, hay terraza y hay servicio eficiente. Es cocina honesta donde lo que comes, lo ves, pero al mismo tiempo sabes que hay un arte detrás. Desde que abrió ha sido un éxito…se nota por los llenos del almuerzo, caras felices, público variado y porque…cae la noche y sigue bullendo de movimiento.

Mis recomendados:

Pulpo, ostiones a la parmesana y las pastas (el chef Pedro Salazar @pietrochef – que se acaba de ir en mayo del Margó – trabajó y se especializó en restaurantes italianos de Canadá). Postre: Brownie Margó (para choco adictos).

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